Cualquiera podría pensar que el póker es sólo un juego de azar y, como tal, la suerte tiene un papel indispensable en cada jugada. Muchos pueden verlo de este modo, pero poquer es importante destacar que diversas universidades de EE.UU. se han abocado al estudio de este fenómeno y llegaron a la conclusión que, más allá de la suerte, el póker es un juego de habilidad.

Como en otros órdenes de la vida, a la suerte hay que ayudarla. Hay días con mejor suerte que otros pero no todo depende de ella, lo trascendental es estar preparado, con conocimientos, destrezas y proyecciones para llegar a ser un buen jugador de póker, y por supuesto, un ganador.

Remitiéndonos a los resultados de los estudios académicos, se juegos de poker puede ratificar lo anterior. Al considerar dos grupos de jugadores, uno simplemente jugaba y el otro recibió explicaciones sobre las estrategias y trucos para implementar en el póker. Resultó amplio ganador el segundo grupo. Es por ello que no se puede dejar todo delegado a la suerte.

El mismo estudio determinó que el factor suerte tiene mayor injerencia en las partidas cortas, no obstante cuando se van ampliando las manos comienzan a intervenir todas las capacidades del jugador. Entonces el más hábil acapara mayores probabilidades de ganar.

Es evidente la diferencia entre quienes conocen meramente las reglas de juego del póker, y aquellos más instruidos en las tácticas y maniobras.

Considerar al azar como puramente responsable, llega a subestimar a un juego tan increíble como el póker. Es mucho más que suerte, es astucia, picardía, planificación, estudio, arte, maestría y experiencia.